Cuando la deuda emocional puede más que la coherencia

Encuentro/ febrero 19, 2019

Si la mente interpreta que hay algo pendiente por cumplir lo convertirá en deuda ya sea de forma consciente o inconsciente. Las deudas emocionales pueden perdurar durante años o durante toda la vida si no se dice: ¡basta!

Es curioso que en la mayoría de los casos, el fondo de la misma no se conoce y si es así se consiente, aprendido a convivir con ésta, convenciéndose que pudiera compensar y sin pensar que resta  libertad como seres individuales.

Las deudas emocionales funcionan de manera muy parecidas a las deudas materiales, pero con una diferencia que estas últimas están cuantificadas y las primeras no tienen límite, generando un gran desequilibrio. Son creadas por el exceso de control e implantadas bajo la presión de la condicionalidad siendo aceptadas por la culpabilidad y carencias emocionales. Una verdadera contradicción, ya que  las mayores deudas emocionales son fundadas, muchas veces sigilosamente, bajo el amor en las parejas o el amor de padres a hijos, cuando ese amor debiera ser incondicional.

¿Existe alguna manera de saldar una deuda emocional? El reconocimiento de la deuda es el primer paso para cancelarla viviendo en coherencia como seres libres. Del mismo modo,  hay que analizar la situación, analizar los miedos que ha generado y poner un STOP a los mismos. El  posicionarse y ser consciente que es necesario perder para ganar es fundamental para no generar nuevas deudas.

¿Y por la parte de quien la crea? La única manera de liberar al otro de tener que recompensar injustamente es siendo honesto y asumiendo la responsabilidad en la decisión de dar, que debiera ser de corazón, sin esperar nada a cambio.

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